
noviembre 29, 2009
Mírame.-

noviembre 17, 2009

octubre 29, 2009
Sección 11.0
Tus ojos, tu voz, el atardecer, tu piel, la luz, el mate, la terraza, el corazón, los días, el tiempo, el perdón, la razón, la lluvia, la cama… Podría enumerar infinitas cosas, sustancias, situaciones que llevan tu nombre impreso. No pude esperar más y tuve la necesidad de saber de vos, unas palabras fueron suficientes, hubiese estado feliz con el simple hecho de que contestaras. A veces reflexiono y es increíble a lo que me reduje solo por esperar algo que sé que no va a llegar, pero creo que al fin lo comprendo, un error se escapó de mis manos y fue a parar a las tuyas, y es la espada con la que me tienes arrinconado contra la pared. Lamento, como se lamenta un ciego de no poder ver, que las cosas se sucedieran de esta manera, más aún sintiendo que ya te has olvidado de todo y que ya dejas esa espada, la tiras, te das la vuelta y te vas, así como llegaste a mi vida, despacio pero con un paso firme. Veo la escena, como tantas otras veces intento reaccionar, pero me quedo allí quieto, inmóvil, paralizado como esperando que me mires y puedas entender que mis ojos piden a gritos que vuelvas, ya sea para cortarme la cabeza o para darme una oportunidad más y así poder terminar con esta amarga condena de no saber que hacer.
Rfx 2.0

No han pasado siquiera tres minutos desde que me alejé de mi portal y estoy completamente empapado. Empapado, mojado, errado, quizás la lluvia me quiere decir algo, estoy envuelto en mis errores. Mi mente continúa viajando. Estar solo conmigo mismo no es de mucha ayuda, solo termino más enredado. Quiero olvidar, intento acordarme de olvidar, pero el olvido me olvidó y ya no puedo recurrir a nadie más. En este momento estamos solos yo y yo, uno frente al otro. Un rayo quebró la noche y una procesión de imágenes-recuerdos aplasta todo mi ser. La idea de crearte una vez más y tenerte a mi lado me pareció mi salvación, pero lejos estaba de serlo y acabó por ser lo que al fin me destruyó. Y ahora vuelvo, con menos ideas, peleado conmigo y sin ganas de que Urôr, Verôandi o Skuld lancen sus reproches sobre mi; abro la puerta del edifcio y comienzo a subir con tedio los tres pisos hasta mi hogar… una vez dentro me recuesto y dejo que el sueño me alcance ya cansado de pelear contra todo.
Sección 4.3
Rfx 1.3 "Un viajante cósmico"
Condenado a la rutina, una vez más regresando a casa, cuando de pronto y como una carcajada en una biblioteca de fondo del murmullo del colectivo oigo unos gritos. “Avancen, vamos que podemos, (Pum, pow, pafff) no bajemos los brazos que ganaremos esta batalla”. Me pareció algo fuera de lo común, me sacó de mi cotidianeidad, avanzo entre la gente, me encuentro frente a él y lo observé… en su mundo, ajeno a todo tipo de “realidad”, esa realidad que todos allí dentro compartíamos. Continuaba “Tu puedes, Facundo, sigue conmigo, yo te protegeré” (Zassss, boom!). Mis pensamientos trataban de analizar la situación, es muy endeble, vulnerable, pero sin embargo en su mundo es capaz de realizar todo tipo de hazañas y rescatar a sus amigos, ser el que quizás muchos quisiéramos ser. En ese momento replica “Tengo que cambiarme de película”. Todo era una película, pero él continuaba dentro de ella, una película con incierto final. ¿Será todo, en verdad, como una película, nuestras vidas, un libro, un guión, imágenes, gente, sentimientos, abrazos, miradas, yo, ellos, VOS?
Finalmente me reincorporé, pude escapar a mis pensamientos y desde lo más profundo de mi corazón deseé: “Quisiera poder entrar dentro de su película y olvidarme de todo por el resto de mi vida”. Y es que simplemente, y doy fe de ello, él era feliz. Deseaba tanto salvar a sus compañeros como yo estar dentro de su película y compartir triunfos y derrotas fuera de esta realidad que me rodea, me asfixia y me derrota día a día. Gracias a él, quien muchos dirán “Está loco”, es que logré entender que puedo tomar las riendas y ser protagonista de mi película y ser tan feliz como él. Gracias, anónimo viajante cósmico.
septiembre 08, 2009
Rfx 1.2

En un determinado momento me encuentro observando unos ojos diferentes al resto, indago y busco dentro de ellos, tratando de entender cual es la causa de la tristeza que ellos transmiten. Tienen una lámina cristalina y en su rostro se muestra la fuerza con la que intenta contener sus lágrimas, se libera una batalla entre no sucumbir al llanto y el dolor que, al parecer, agobiaban ese par de ojos. ¿Qué habrá sido lo que los dejó asi? ¿Será que la rutina termino por ser abrumadora?
Aparto mi mirada de ellos y comienzo a distinguir que nadie más miraba esos ojos como yo, nadie siquiera notaba que estaban a punto de estallar en un llanto incontenible, todos inmersos en un mar de notas que sus ipods ó mp3 reproducían, ¿Será que la jungla de hormigón, cemento y hierro ha destruído la empatía de la gente? ¿Nos estaremos convirtiendo todos, de a poco, en psicópatas?